dilluns, 15 de novembre del 2010

No hay nadie en casa

"Si decimos que nuestra época está obsesionada por la juventud, eso significa simplemente que está obsesionada por la vejez. La vejez en la escala social de valores ha sido relegada de manera grosera al último puesto. La vejez ya no significa saduría, experiencia, conocimiento y nobleza. La vejez es fea, inválida, la vejez es mala, es un mal social necesario. la antigua costumbre de Serbia oriental, el lapot -un ritual para dar muerte a los ancianos a los que los jóvenes del lugar ponían una hogaza de pan en la cabeza y los mataban a hachazos-, produce espanto. El espanto es una forma de hipocresía de la civilizada sociedad europeo-occidental en la que la gente hace cualquier cosa para escapar del lapot." (p.45-6)

"Va una gallina y se encuentra con un gusano.
-Hola, gran águila -la saluda el gusano.
-Hola, rey de las serpientes -le devuelve el saludo la gallina."
(p.51)
(Puc pensar en més d'un a qui l'acudit li encaixa tan bé que es diria que no és un acudit)

"En Manchester, en New Hampshire, conocí a Bego, un refugiado que antes de llegar a Estados Unidos había pasado tiempo en un campo de concentración serbio para musulmanes.
-No sabía que había volado a Estados Unidos. Creía que era el Manchester de Inglaterra -me dijo."
(p.149)

"Algunos de nosotros recordamos todavía a los chicos de provincias de los años sesenta y la moda de llevar larga la uña del dedo meñique, un sustituto visible del pene invisible."
(p.152)
(A l'Índia, a més a més, se la pinten! Aaaaaaargh!)

"No creo en el amor sin reciprocidad"
(p.161)

"Cuando me imagino a mi madre y a su nieta e intento comparar sus culturas, sus contenidos identificativos e iconos, enseguida vislumbro una gran diferencia. Mi madre se formó con las películas de Hollywood. Sus iconos eran Katharine Hepburn, Carol Lombard, Lauren Bacall, Barbara Stanwyck, Bette Davis, Joan Crawford, Ava Gardner, Marilyn Monroe y muchas otras. Cuando hoy veo esas películas me quedo estupefacta al advertir que los personajes masculinos y femeninos están en pie de igualdad, ante todo porque conversan como seres humanos iguales e inteligentes. Me basta con evocar los elocuentes e ingeniosos diálogos entre Katharine Hepburn y Spencer Tracy o Cary Grant para constatar asombrada el hecho descorazonador de que los personajes femeninos emancipados de hoy en general callan. Y callan porque no suelen tener nada que decir."
(p.296-7)

Llibre fragmentari però interessant de la Ugresic. Esperant amb candeletes el moment de rellegir El Ministerio del Dolor. Llegiu també l'article que trobareu al link del títol, Derecho a la infelicidad.

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